Desde GANAR Teruel, no podemos mostrar más que una mezcla de indignación, estupor e incredulidad
ante la sentencia dictada por los jueces el pasado día 26 sobre los integrantes de “La Manada”, que pone
de manifiesto que el machismo sigue siendo un problema estructural de nuestra sociedad, con el que
debemos acabar, y que se encuentra en todos los ámbitos, incluido el judicial.
Este hecho, sucedido hace 2 años en las fiestas de San Fermín en Pamplona, se fue dilatando en la
resolución de su sentencia casi 5 meses, concluyendo que hubo abuso y no violación, porque según dicha
sentencia no existía ni intimidación ni violencia. Que 5 hombres corpulentos introduzcan a una chica, más
joven que ellos, en un portal y que, por miedo y supervivencia se someta a todas las prácticas sexuales a
la que la obligan, parece ser que no es intimidación. Y que la penetren en multiples ocasiones en contra de
su voluntad tampoco se considera violencia. Una práctica sexual no consentida, sea la que sea, es
violencia en si misma. El mensaje que el poder judicial manda a las mujeres es claro y demoledor. Para
que una violación se considere como tal deben resistirse. Es decir deben elegir entre su vida o arriesgarse
a no tener justicia.
Estamos en un país, en el que las sentencias parecen no atenerse a la realidad ni a lo que los movimientos
feministas y la sociedad está exigiendo desde la calle, con un código penal que condena con dureza actos
de libertad de expresión pero que actúa de forma laxa en delitos como el vivido por esta joven. Un delito
de violencia sexual, de violación cometida por 5 individuos, que refleja la doble moral a la que nos
somete el sistema machista en el que nos encontramos y que no corresponde a un país democrático como
en el que teóricamente vivimos.
Mostramos nuestra repulsa a la sentencia en general y al voto en particular del magistrado que pedía su
absolución, basandose en sus percepciones sobre lo que la víctima sentía durante la violación, como si de
un experto psicólogo se tratase, calificandola como “actos sexuales en un ambiente de jolgorio y
regocijo”. No se puede permitir en estas alturas de una democracia, que un caso de la gravedad del
acontecido sea tratado de esta manera, las victimas son las agredidas, no los agresores.
Por ello, queremos mostrar nuestro apoyo incondicional a la víctima de este caso y nuestra participación
en las protestas que se realicen contra esta sentencia, y a todas las víctimas de la violencia machista en
nuestro país, y reiterar nuestro compromiso y trabajo junto al feminismo y al movimiento feminista, para
erradicar este sistema patriarcal que muestra su cara más cruda y visible con las agresiones machistas. No
podemos permitir que cada paso hacia adelante en la lucha feminista, se convierta en dos atrás por
acontecimientos como este.

 

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